Autor, editor, ¿quieres subir tu contenido a Lektu? DATE DE ALTA AQUÍ

El laberinto invisible

El laberinto invisible


Idioma: Idioma: es español
Páginas: 85
Primera
ePub libro


EL LABERINTO INVISIBLE

La eternidad no tiene nada que ver con el tiempo, es algo totalmente diferente: un espacio en el que los propios dioses están condenados a volverse locos.

Los protagonistas de “El laberinto invisible” son una niña y su hermano gemelo. Viven solos en un mundo aparentemente abandonado. ¿Cómo han llegado hasta ahí? No lo saben, y tampoco hay nadie a su alrededor a quien puedan preguntar. La única certeza es que todo lo que les rodea tiene hambre. Un hambre atroz, insaciable. Y, sin embargo, el mayor reto al que se enfrentan no es la mera supervivencia. Alguien, o algo, les persigue.

EL LABERINTO INVISIBLE (fragmento inicial)

I. Hijo del caos

Mi hermano lleva enredados en su cabello cinco asteroides silenciosos, varias luciérnagas capitán y quién sabe cuántas metáforas de eco nulo. Intento que no pruebe todo lo que encuentra por el camino ni entregue su saber al primer charco espejo que le llame la atención. Le hablo de los peligros que hay en el mundo, de por qué debe evitar las sanguilijuelas por muy bonitos colores que tengan... ¡De las serpiguepardos! E imito su ataque para infundirle miedo. Le explico que no somos invulnerables y también le cepillo el pelo a menudo para que el tráfico de información no queme sus bosques neuronales. Lo hago siempre con miedo: temo provocar una calamidad... ¡El mundo es tan frágil!... Desviar un planeta de su órbita, estrellar un satélite, licuar un casquete polar o desencadenar tormentas y terremotos... Pero es inútil, tanto mi miedo como mi esfuerzo: al día siguiente vuelve a tener el cabello poblado de insectos guía y sondas ubicadas en los puntos Lagrange más alejados. A pesar de mi cariño y mi esmero, nunca logro captar por completo su atención. Le enseño por la mañana la huella de los relámpagos que peinan el horizonte al anochecer, y él acaricia los troncos carbonizados y la tierra cristalizada. Le muestro con mis manos sobre su frente los huracanes que crecen en el océano, los rayos cósmicos que nos alcanzan continuamente, los parásitos ajenos a la torre de cristal en la que guarda su mirada, y aun así no entiende los peligros del mundo. Siempre está tan sediento y hambriento que se lanza al mundo sin paciencia ni miedo, en busca de una saciedad tan tiránica como el hambre. Es un atolondrado. Mi hermano es hijo del caos. Habita espacios que sólo tangencialmente conectan con los míos. Nunca mira al suelo, ni siquiera cuando caminamos por los senderos más accidentados. No le importan las piedras, ni los hoyos; sólo el horizonte, el aire, el agua, las nubes y la cascada invertida que se ve a lo lejos alzándose hacia las estrellas. Le sugiero que pruebe los minerales, que lama las piedras y los cristales, inofensivos, que en sus redes ordenadas y en sus brillos discretos, le digo, también están escritos los secretos del universo que habitamos. Pero no atiende, y continúa absorto en realidades que le llegan a la piel a través de sensores lejanos. (...)

SOBRE EL AUTOR

Víctor Guisado Muñoz

Nació hace 52 años en Extremadura, más cerca del Atlántico que del Mediterráneo, y se puso a mirar las estrellas casi inmediatamente. La sensación de desconcierto le ha acompañado toda su vida desde que tiene uso de razón. Estudiar Física no le ha servido de nada para atenuarla. Leer tampoco, pero hace que se sienta menos solo. Respecto a lo de estudiar Física, le sirvió para que su asombro adquiriera proporciones cosmológicas, o se refugiara en una partícula subatómica. La primera novela que leyó por iniciativa propia fue una de Isaac Asimov, Segunda Fundación, y ya no pudo parar. Arthur C. Clarke, Ray Bradbury, Philip K. Dick, Strugatsky, Paul Auster, Cormack McCarthy, Miguel Delibes, Juan Marsé, Ducharme, Susana Clarke, Peter Watts, Alastair Reynolds… son nombres que acuden a su memoria cuando piensa en sus lecturas, su única patria, las fronteras de la cual intenta ampliar día a día, contra viento y marea, mientras trabaja en un colegio de Barcelona durante el día y colabora en secreto con la resistencia por las noches. Todavía no ha perdido la esperanza de ser acogido como exiliado por una civilización extraterrestre, por eso siempre lleva una toalla en la mochila. La gente cree que es un paño de cocina para envolver su habitual termo de té. Pero es una toalla.

OTRAS OBRAS DEL AUTOR

“¿Podemos celebrar ya la victoria?”, relato finalista en el certamen Alberto Magno de 2013

“Me tragó el igualma”, ed. Ediciones del Transbordador.

“El jugador impasible y otros gritos camuflados de relato”, ed. Ediciones el Transbordador.

"La mujer descampada"

"Los diez mil nombres" (segunda parte de "Me tragó el igualma")

"Sacadme de aquí" (tercera parte de "Me tragó el igualma")


Regístrate para poder escribir tu crítica

COMUNIDAD Total: 0


Sé el primero en escribir una crítica